Hay un momento, casi siempre años después del parto, en el que muchas mujeres se miran al espejo y piensan: ¿quién soy yo, además de madre?. Y se asustan, porque hace tiempo que no se hacen esa pregunta.
Ser madre es una de las experiencias más profundas que existen. Pero ser madre no es dejar de ser quien eres. Es —debería ser— una capa más, no una identidad que se traga al resto.
Tus hijos no necesitan una madre perfecta. Necesitan una mujer entera. Y para eso tienes que volver a habitarte.
La maternidad real —no la de las redes— se come tiempo, energía, sueño, deseo, espacio mental. Es lógico que durante los primeros años casi todo gire alrededor de las criaturas. El problema aparece cuando esa fase no termina nunca, cuando la mujer queda permanentemente bajo la madre, y la persona —la que existía antes de nada— ya casi no se asoma.
Síntomas habituales de esta desaparición:
No es lo mismo decir "soy madre, mujer, persona" que decir "soy persona, mujer, madre". El orden no es solo gramatical: cambia la jerarquía interna de lo que sostiene tu vida.
Persona, mujer, madre. Si la base está cuidada —tu identidad, tu cuerpo, tu deseo—, la maternidad descansa sobre algo sólido. Si la base se ha disuelto, la maternidad pesa más de lo que debería.
Esto no significa que tus hijos importen menos. Significa que solo puedes acompañarlos bien si tú estás entera. Una mujer vacía sostiene desde el cansancio. Una mujer habitada sostiene desde la presencia.
Volver a ser tú no exige grandes gestos. Exige decisiones pequeñas y repetidas.
A veces se piensa que volver a ti es restarles. Es justo al revés. Tus hijos van a aprender quiénes pueden ser ellos mismos observando cómo tratas tu propia vida. Si ven que tú te cuidas, que te eliges, que tienes deseos propios, aprenderán que ellos también pueden tenerlos.
El mejor regalo que les vas a dar no es darles todo: es enseñarles, con tu vida, que ser persona es un derecho que no se entrega a cambio de nada.
No estás sola, y no es tarde. Muchas mujeres llegan a Siéntete Viva con esta misma pregunta: ¿quién soy, además de la madre que llevo años siendo?. La respuesta no se encuentra de golpe. Se va recordando.
Tu vida no empieza cuando los hijos se vayan. Tu vida también es ahora.
Coach humanista. Acompaño a mujeres saturadas a parar, escucharse y volver a sí mismas a través de sesiones individuales y talleres.
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